Terapia Craneosacral Biodinámica- Salud–Enfermedad
Para empezar diría que, en su versión más tierna, la Terapia Craneosacral Biodinámica es un viaje hecho en compañía, que facilita la revelación de la salud original que subyace a toda patología.
Me gustaría desarrollar aquí algunos conceptos
- “La salud es un estado original del ser que subyace a toda experiencia, y que se conserva en lo profundo durante el transcurso de toda la vida”
Como decía el Dr. Andrew T. Still:
“Cualquiera es capaz de encontrar enfermedad, el médico debería ser capaz de hallar la salud”
- Sobre el concepto de enfermedad decimos que son “capas de experiencia de vida no digeridas”
Durante el devenir de la vida vamos acumulando experiencias que, al no ser digeridas, se convierten en un patrón o síntoma que se instala en nuestro cuerpo. Y es el cuerpo justamente el que nos permite dar cuenta de ellas.
Cuando nos identificamos con la enfermedad, nos limitamos, creemos que “somos ese síntoma”. En realidad eso no es lo que somos, sino una expresión de las experiencias que hemos vivido.
Como dice Mike Boxhall
“Todos tenemos una “intención original de ser”, una forma en evolución que cambia momento a momento, que se ha modificado a lo largo de la vida, de acuerdo con una acumulación de experiencias de vida no digeridas que todos llevamos con nosotros. Éstas están tan cristalizadas y atrincheradas que ahora creemos que eso es lo que somos. Todos nos sentimos bastante debilitados y distanciados de nuestro verdadero ser a causa de ese material que ya no está presente de manera real, sino que es una huella del ayer”
En la medida que vamos escuchando y reconociendo estas experiencias podemos comenzar la búsqueda de aquello que nos permita hacer el proceso necesario para metabolizarlas y darle entonces lugar a lo nuevo.
Para que estas experiencias puedan ser digeridas necesitamos contarlas, contar la historia que nos trajo hasta acá, y para que esto ocurra necesitamos un “cuenco lo suficientemente vacío” que sea capaz de escuchar plenamente y sin juicios.
Cuando esto sucede verdaderamente se produce el maravilloso acto de sanación.
Cuando la historia que está escrita en el cuerpo (y es a través de él que podemos contarla) comienza a desplegarse, a relatarse, se genera un espacio para lo nuevo, para la manifestación de la salud, que nunca se pierde.
La escucha plena posibilita que estas capas de experiencia comiencen a “caer” y a soltarse.
Al ser contada, la historia toma coherencia y por lo tanto, deja de ser necesario justificarla y pierde poder. Llegamos a tocar ese lugar donde se abre la posibilidad de recordar la impronta original, un renacimiento al constante presente.
Cuando hablamos de “cuenco vacío” nos referimos a una profunda quietud mental, física y emocional, una suerte de “espejo limpio” en el cual la persona pueda ver su reflejo y su historia pueda ser reconocida, aceptada y luego digerida.
Este vacío no es fácil, implica una profunda capacidad de aquietamiento y compasión. Una actitud amorosa incondicional sin juicio ni opinión de parte del terapeuta.
Este vacío resulta extraño debido a nuestra necesidad socialmente aprendida de ser competentes y de saber lo que estamos haciendo. Trabajar desde la Quietud no es fácil en absoluto, como muchos de nosotros hemos podido descubrir. Queremos encontrar algo a lo que podamos aferrarnos, algo que de sentido al desorden, a la enfermedad. Necesitamos etiquetas y clasificaciones que tranquilicen nuestra mente racional
Sin embargo, tan sólo en la quietud y el vacío es probable que se genere la suficiente confianza para que se pueda contar toda la historia.
Si ser escuchado es ser sanado, como se suele decir, entonces la profunda quietud ofrece la posibilidad de que la historia se cuente completamente, y en la plena escucha reside la plena sanación. Entonces no hay nada que tengamos que hacer como terapeutas, simplemente recibir, sin juicio. Allí, en la receptividad, está el inmenso poder del principio femenino.
¡Qué precioso y raro es!
La quietud es el útero de la creación.
La intención de esta práctica compartida es entrar en un estado que está por debajo del nivel en que la enfermedad viene a la existencia y reconectar con la salud inherente que subyace a todos aquellos patrones.
Para finalizar, comparto este poema de autor desconocido:
CONCIENCIA
Quien soy verdaderamente
Sin principio, sólo proceso
El Espíritu reencarna. Nacimiento y Vida
El encuentro del despliegue y la experiencia
Capa sobre capa de ilusión
Yo he devenido y he olvidado
Ayer fue y mañana será, o al menos eso parece
Sin un ahora.
Hay una marea,
Y después un océano.
Bajo las olas, sólo hay quietud
La Madre.
Pura Conciencia
Y recuerdo quien soy
El Océano se mueve,
Sólo hay proceso
Gabriela Entin
www.lalunasobreelpuente.com.ar
