La Energía Protectora (WEI QI)
Si de algo podemos estarle agradecidos a los antiguos chinos con respecto a la salud, es del concepto de QI (Energía) manteniendo vivas y despiertas todas las funciones vitales de nuestro organismo.
El concepto de Energía relacionado a nuestra vida contiene una diferenciación que es valiosa de conocer.
El aire que inhalamos se lo llama QI Celeste o Qi Puro. Éste es absorvido por los pulmones y luego pasa a nuestra sangre.
Dentro del patrim0nio de la energía del pulmón como órgano, meridiano y función vital, aparece esta calidad de QI llamada WEI QI o Energía Protectora. En cada exhalación la Energía del pulmón se expande en forma diseminante hacia la piel, y a través de los poros arma un “escudo” por sobre nuestra piel protegiéndonos de los factores climáticos adversos: frío, viento, cambio repentino de temperatura.
Es notorio el “desequilibrio” de nuestros pulmones cuando estamos en los cambios de estación.
Para colaborar con el reajuste energético son recomendados ejercicios respiratorios concentrando en el abdomen y la práctica de ejercicios de Qi Gong y Tai Chi para favorecer e incrementar el flujo de QI en nuestro cuerpo.
El QI puro entra por las vías respiratorias y se mezcla con el “QI Cereal” proveniente de los alimentos que ingerimos. Al unirse,estas energías van a recorrer y nutrir nuestro cuerpo por medio de la sangre y de los Meridianos (canales de energía que atraviesan y unen todo nuestro cuerpo)
La respiración centrada en el abdomen posee varios beneficios:
- Al relajar nuestro pecho y llevar el aire hacia abajo, los pulmones son utilizados con mayor eficacia, ingresando más oxígeno
- Al descender el diafragma se produce un masaje interno en nuestros órganos y vísceras
- El descenso suave del diafragma puede, a su vez, aliviar la tensión alrededor del corazón y favorecer la función cardíaca
- La concentración de la respiración en lo profundo de nuestro vientre tonifica la “energía del agua”, el QI de los riñones se estimula y, de esta manera, se enciende la llama de la vida
Apenas un par de respiraciones tranquilas, cómodamente sentados, acostados o parados, con los pies separados con el ancho de nuestros hombros.
Dejo de pensar e inhalo suave y lentamente, sin que se mueva el tórax, llevando el aire hacia abajo…
Poco aire, y luego exhalo despacio y así continúo llenando y vaciando el abdomen.
Es muy posible que en pocos minutos nos sintamos serenos, con la mente despejada y nuestra vitalidad renovadas.
Diego Camargo