El tiempo del cuerpo

Escrito el 24 / 05 / 2009
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“No conviene esperar, cada cosa a su tiempoâ€; dice una canción que canta Liliana Herrero

Hay un tiempo para hacer y un tiempo para descansar.
Un tiempo para reír y un tiempo para llorar.
Tiempo para compartir y tiempo para la soledad.
Tiempo para plantar y tiempo para cosechar.

Y así funciona la naturaleza, en ciclos continuos, en los cuales los hechos se suceden unos a otros de manera espontánea: el día a la noche; el fruto a la semilla, el invierno al verano, la lluvia a la sequía.

Y con la misma ciclicidad funciona la naturaleza de nuestro cuerpo físico, quien manifiesta todo nuestro ser con su sabiduría y salud inherentes.
Las sensaciones son el lenguaje de nuestro cuerpo y a través de ellas nos dice como está y que necesita.
Es cuestión de afinar la escucha y reconocer su voz.

El movimiento es el reflejo y la expresión de la vida, y es bueno recordar que la quietud es parte del vocabulario de movimiento, es un aspecto más de la manifestación de la vitalidad, así en nuestros cuerpos como en todo el universo.
La gran mayoría de los desórdenes y desequilibrios que nos alejan de la salud están relacionados con nuestra falta de escucha del lenguaje del cuerpo, y con el consecuente alejamiento de  nuestros ritmos naturales.
En general “paramosâ€, es decir, nos aquietamos cuando:
-    no damos más
-    nos quedamos duros
-    sentimos dolor
-    nos pegamos un golpe
Y esto deriva de ciertos mandatos bien conocidos por todos:
- No pierdas tu tiempo
- No pierdas el tren
- No te quedes afuera
- Al que madruga Dios lo ayuda
- Dale para adelante
Entre otras frases que cada uno podrá ir recordando

Entonces, las únicas palabras que solemos escuchar provenientes de nuestro cuerpo tienen que ver con el malestar, la incomodidad, el dolor y el displacer. Esto si lo reconocemos y nos pone un límite que no siempre nos resulta fácil aceptar.

Nuestro cuerpo necesita de todo un poco, y cada cosa a su tiempo. Un rato de actividad, un rato de descanso. Y parece obvio pero no lo es.
Para cada uno tiene un matiz diferente y personal, y hay opciones para todos. Hay quienes descansan saliendo a caminar, otros cuidando su jardín, otros durmiendo una siesta o dándose un baño. Así como para la actividad también hay miles de opciones y momentos: hacer gimnasia (de todas las clases), un deporte, un arte marcial, Yoga, natación, salir a correr, y porque no la opción de jugar un rato cuerpo a cuerpo con un hijo, nieto, amiguito por el simple placer de movernos juntos.
Actividad y descanso, hay para todos los gustos.
Es sólo cuestión de reconocer y escuchar le necesidad y el momento, registrando TODAS las sensaciones que nos cuenta nuestro cuerpo, no sólo las del dolor que me hace parar, sino también las placenteras en todas sus variables,

Un momento al día para hacer lo que me gusta y me da placer garantiza la reconexión con la salud, y una sonrisa en el rostro.

Gabriela Entin

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