El cuerpo ES el presente
El cuerpo es la manifestación visible de lo que somos.
Es el hábitat de nuestro espÃritu, de nuestros pensamientos, sentimientos y emociones.
Somos en y a través del cuerpo.
Es en el cuerpo que nos reconocemos, que tomamos forma.
Cuando el alma  encarna en la tierra busca un “recipiente†por asà decirlo, un envase a través del cual poder manifestarse y desplegar su don.
Nuestro paso por este mundo trata de esto, de encarnar, de llegar a nuestros pies, “aterrizar†a nuestros cuerpos.
Y en el transcurso de la vida vamos integrando poco a poco las vivencias fÃsicas con los significados del alma.
Encarnar significa “hacerse carneâ€, “materializarseâ€.
Y para que nuestro ser, con su cuerpo-envase y su alma o espÃritu se desarrollen, necesitamos del entorno, de un ambiente exterior que nos contenga y a la vez nos invite a “empujarlo†para salir de él y diferenciarnos.
Esto es algo que sucede desde el mismÃsimo comienzo de la vida, una vez que el óvulo y el espermatozoide se juntaron y dieron cabida al nuevo ser, éste comienza a buscar su identidad.
Cada fase del desarrollo en el útero implica un empuje que posibilite morir al estadÃo anterior y nacer al próximo. Hasta llegar al nacimiento mismo, momento en el cual necesitamos de todas nuestras fuerzas enfocadas en ese “empujón†para salir del útero y respirar por nuestra propia cuenta, morir al feto y nacer al bebé.
El embrión está plenamente presente en sus sensaciones, éstas lo orientan hacia el próximo paso.
Las sensaciones son el lenguaje del cuerpo, y éste es la manifestación del Ser.
Cuando estamos plenamente presentes en nuestro cuerpo, somos capaces de realizar cada acción de manera coherente, le damos sentido a nuestros actos. Escuchar nuestro cuerpo nos permite darle lo que necesita y por lo tanto estar cerca de nuestra salud.
El cuerpo es el presente mismo, a diferencia de la mente que vive en el tiempo, yendo y viniendo del pasado al futuro. Y ese ir y venir es lo que produce sufrimiento, desconexión y ansiedad. Le mente tiene su función, discierne, evalúa, mide, organiza, planifica, que no es poco.
El problema es que solemos darle más poder del que tiene. Cuando alimentamos nuestra identificación con nuestra mente y “somos†la memoria de nuestras experiencias o las ideas del futuro. Entonces dejamos de sentir el AHORA, que es lo único que existe verdaderamente.
Y es el cuerpo, como decÃa, el que vive y ES el presente. Y en el presente no hay nada que resolver o planificar. En el presente está la vida misma sucediendo y manifestándose con todo su potencial.
 Para probar sentir el presente, les propongo algo sencillo:
 Ahora inhalo…
Ahora exhalo…
Siento en y con el cuerpo la respiración sucediendo espontánea y cÃclicamente
¿Qué registro al poner mi atención conciente en el cuerpo respirando?: temperatura, movimientos, forma, aromas, sonidos…
Me tomo un rato diariamente para detener la vorágine de mi mente y escuchar al cuerpo respirando
 Con amor
Gabriela Entin
www.lalunasobreelpuente.com.ar